Relatos de Jjojismos

· La última bolchevique (concluido), una mujer regresa del exilio y se encuentra con un país devastado por la guerra. Perseguida, deberá aliarse con los compañeros que la traicionaron para luchar por su supervivencia.
· Una nueva historia (en proceso), 1913, han asesinado al hijo de un importante empresario, el detective Jhan, un troglo, no cree que el sospechoso detenido, un trabajador de oficinas mamón, sea el verdadero asesino.
· Jaime (en proceso), la secuela de La última bolchevique. Bella, colaboradora de los nuevos bolcheviques se lanza a la búsqueda del a la par odiado y amado Jaime para evitar una nueva guerra.
· La muerte de Ishtar (en proceso), nos situamos a finales del siglo IV, principios del V. La nueva religión cristiana se abre paso frente a las antiguas creencias paganas. Dos mundos chocan y luchan entre intrigas, persecuciones y aventuras.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Capítulo 1, la exiliada, 4

Bueno, lo que se dice un hombre... Asusté a un muchacho: Poco más de veinte años, si los tenía. Más alto y delgado que yo, de pelo corto y moreno, rasgos cadavéricos, el chico creía protegerse sujetando nervioso una escoba. Llevaba un pijama gris, así que parecía otro paciente de hospital. Sólo cuando se dio cuenta de que yo era una chica su expresión cambió de miedo… a interés. Recordé entonces que yo seguía casi desnuda, sólo con aquel camisón. 


- Hola - Me dijo con un susurro y una sonrisa socarrona. Yo le devolví el saludo con cierta indiferencia y me volví, dándole la espalda, para prestar atención a lo que pudiera pasar al otro lado de la puerta. 
- ¿Quién eres? - insistió el chico. 

Comenzaba a irritarme. Me preocupaba el pasillo. Estaba concentrada tratando de oír algo y cualquier ruido me molestaba. Le respondí mandándole callar. ¿Y si nos escuchaba quién diablos hubiera entrado en el pasillo? Me esforcé en escuchar a través de la puerta, pero no distinguí ningún sonido. Sólo oía la respiración acelerada del chico. Notaba su aliento en mi nuca y eso me incomodaba aún más. 

- Me llamo Pablo. ¿Y tú? 

Le lancé una mirada glacial, pero él me devolvió aquella sonrisa suya, cada vez más estúpida. 

- ¿Dónde estamos? - le pregunté finalmente, tratando de tranquilizarme. 
- ¿Cómo que donde estamos? - me respondió incrédulo - pues en un armario... 
- No, no… Me refiero al lugar, la ciudad. - el chico, Pablo, no daba crédito. 
- ¿No lo sabes? Pues el hospital Luís Cruz de Cáledon. 

Así que sí que estaba en Cáledon al fin y al cabo. Pero aquel hospital debía de ser nuevo, por eso no lo había reconocido. Había pasado tanto tiempo… 

- ¿Tú quién eres y qué haces aquí? ¿Qué ha pasado? 
- Ya sabía yo que así vestida, jejeje, no eras de ellos. - 'niñato', pensé - No sé qué pasó. Hubo ruido, disparos... Yo solía meterme aquí a fumar, lejos de las enfermeras... Y aquí me pilló todo el barullo. Y aquí me quedé hasta ahora. 
- Todo un héroe. 
- Oye, yo te dicho mi nombre, ¿tú no me vas a decir cómo te llamas? 

Le respondí girándome nuevamente y acercándome a la puerta para tratar de volver a escuchar. Noté entonces una mano rozándome el trasero. 

-¡Ay! - exclamó el muchacho tras mi contundente bofetada. A ese niñato le faltaba un hervor, pensé entonces. Pero su grito podía haber revelado el escondite.