Relatos de Jjojismos

· La última bolchevique (concluido), una mujer regresa del exilio y se encuentra con un país devastado por la guerra. Perseguida, deberá aliarse con los compañeros que la traicionaron para luchar por su supervivencia.
· Una nueva historia (en proceso), 1913, han asesinado al hijo de un importante empresario, el detective Jhan, un troglo, no cree que el sospechoso detenido, un trabajador de oficinas mamón, sea el verdadero asesino.
· Jaime (en proceso), la secuela de La última bolchevique. Bella, colaboradora de los nuevos bolcheviques se lanza a la búsqueda del a la par odiado y amado Jaime para evitar una nueva guerra.
· La muerte de Ishtar (en proceso), nos situamos a finales del siglo IV, principios del V. La nueva religión cristiana se abre paso frente a las antiguas creencias paganas. Dos mundos chocan y luchan entre intrigas, persecuciones y aventuras.

domingo, 10 de marzo de 2013

Capítulo 6, el asesino 6.

El señor Renó no tenía pinta de señor a pesar de que vestía con ropa cara: Delgado –cadavérico diría yo- y de ojos oscuros, su pelo estaba grasiento y su nariz y sus dientes se veían estropeados, carcomidos, seguramente muy dañados por el consumo habitual de droga, o al menos un consumo elevado durante su juventud. Ahora era un cuarentón estropeado por la vida y que, aunque trataba de no parecerlo, no podía dejar de encubrir un cierto aire carcelario. Renó, eso sí, estaba flanqueado por cuatro chicas adolescentes muy ligeras de ropa y con las pupilas dilatadas. Eran ellas las que bebían el champagne, porque Karl Renó prefería degustar un cubata de color oscuro, posiblemente whisky, con nada de hielo. 

Por alguna propiedad de la acústica de la discoteca, en aquellos reservados la música se escuchaba con bastante menos volumen y se podía hablar razonablemente bien. 

-¡Mi joven asesino! ¡Cuánto tiempo! – El saludo de Renó a Pablo sonó tan falso como su sonrisa que era más bien una mueca burlona. - Aposté mucho dinero a que volverías ¡jajajaja! 

Las amiguitas de Renó no nos quitaban el ojo de encima. Parecíamos divertirles y nos dedicaban miradas de interés, cuchicheos y sonrisas cínicas. 

- Ahora es distinto. – Respondió Pablo. 
-¿Distinto? ¡Jajajaja! Venga ya, amigo Laso... 
- ¡Pablo! ¡Ahora soy Pablo! 

¿Su joven asesino? ¿Amigo Laso? 

Pablo se mostraba irritado y no se atrevía a mirarme, no sé si por la vergüenza provocada por mi rechazo o por todos aquellos secretos que ahora podían revelarse... Probablemente por las dos cosas. 

- Quieres mi ayuda. – afirmó Renó cambiando su sonrisa por un gesto serio y frío - Por eso estas aquí. Supongo que quieres nuevos papeles. Para ti y para esa zorrilla tuya, supongo. 
- No es ninguna zorrilla - contestó Pablo amagando con abalanzarse sobre Renó. Le sujeté del brazo para evitar tonterías innecesarias. - Necesito cuatro papeles. 
- ¡Cuatro! y ¿cómo piensas pagarme? 
- Conseguiremos suficientes sólidos. - intervine yo. 
- La zorrita habla. - Y aquel ser repulsivo volvió a sonreír mientras bebía un lingotazo del cubata. - Cuatro papeles... cuando ofrecen mucho más dinero por vosotros. 

Se nos cambió la cara. Todos se percataron y se rieron de nuestra ingenuidad. Renó el que más, pero sus chavalas también lo hacían sin ningún pudor. Nos habían pillado completamente por sorpresa. Habían estado jugando con nosotros: ya de antemano tenían decidido entregarnos. Sin embargo, Renó prefería seguir divirtiéndose a nuestra costa. Hizo un gesto para que cesaran las risas. 

- Tengo que pensarlo Laso. ¿Somos amigos, verdad? Esperad en aquella barra - señalando a donde habíamos estado previamente - Os invita la casa. Pensaré en lo vuestro y os haré una oferta. 

Y Renó nos dedicó una amplia y desagradable sonrisa mientras dos de sus matones nos acompañaban.