Relatos de Jjojismos

· La última bolchevique (concluido), una mujer regresa del exilio y se encuentra con un país devastado por la guerra. Perseguida, deberá aliarse con los compañeros que la traicionaron para luchar por su supervivencia.
· Una nueva historia (en proceso), 1913, han asesinado al hijo de un importante empresario, el detective Jhan, un troglo, no cree que el sospechoso detenido, un trabajador de oficinas mamón, sea el verdadero asesino.
· Jaime (en proceso), la secuela de La última bolchevique. Bella, colaboradora de los nuevos bolcheviques se lanza a la búsqueda del a la par odiado y amado Jaime para evitar una nueva guerra.
· La muerte de Ishtar (en proceso), nos situamos a finales del siglo IV, principios del V. La nueva religión cristiana se abre paso frente a las antiguas creencias paganas. Dos mundos chocan y luchan entre intrigas, persecuciones y aventuras.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Capítulo 3, la última bolchevique 12

El piso franco prometido por las gemelas, como no podía ser de otra manera, estaba en el barrio de La Colmena, pero en unas calles que no se habían visto afectadas por los asaltos policiales de la noche anterior. Estaba en una de aquellas monstruosas torres, en esta ocasión en un sótano. Sin ventanas, muy pequeño, poca altura... Era realmente claustrofóbico. Al menos había una neverita estaba provista de agua, leche y un poco de queso... ¡Ag!, no, no, recuerdo el queso... el queso estaba malo... O era de esos azules tan pestilentes. Lo cogí y lo tiré fuera, a una papelera de la calle. ¡Qué asco! A mi pequeña tocaya tampoco le gustó ese olor y se puso a llorar. 

- ¿Qué tal te fue con la autoproclamada “última bolchevique”, muchacha? - me preguntó Víctor con mucho interés. 
- Por lo que dices, deduzco que ya conocías a Verónica. 
- Había oído hablar de ella. 
- Yo sólo trataba con las gemelas - se apresuró a explicar Bruno - Aunque tenía que haberme imaginado que la Red tenía que haberla organizado alguien con más experiencia. 
- Verónica me ha pedido ayuda. Dice que está reconstruyendo el Partido... 
- ¿Con las gemelas? - Bruno parecía contrariado. - He tratado con bastantes bolches, capitana, y puedo asegurar que Aral y Lara no tienen nada que ver con cualquiera de los bolcheviques que conocí. Son egoístas, bruscas, impacientes... 
- ¿Son por definición los bolcheviques generosos, suaves y pacientes? - señalo incisivo Víctor 
- No, no necesariamente, pero... 
- Sé lo que quieres decir Bruno. - Corté aquella discusión sobre las gemelas. Yo sabía lo que Bruno intuía. - Las gemelas no son bolcheviques. Pero no porque no quieran. Verónica ha decidido que ninguna de las tres hermanas están preparadas para ser bolcheviques – Bruno no comprendía nada, se mostró contrariado – Ella las utiliza como... asistentes... Y puede que para alguna otra cosa más... - me dio una arcada solo de pensarlo. Era impropio de alguien que se reclamaba bolchevique - No sé por qué he accedido a ayudarla. 
- ¿A qué accediste exactamente, capitana? 
- Quiere que le ayude a encontrar a cuatro miembros de la antigua Ejecutiva Nacional del Comité Central. 
- ¿Ah sí? ¿Qué le has dicho? - volvió a preguntar Víctor muy interesado. 
- Me comprometí a hacerlo. Tengo que buscar en New Haven, Davenport, Vancouver y Timberlane. ¡Vaya locura! Recorrerme la República de punta a punta... Para ayudar a los hombres y mujeres que me despreciaron, me expulsaron y me mandaron al exilio... 
- ¿A qué te refieres? - preguntó Víctor. 
- ¡Son los mismos hombres! ¡A que son los mismos hombres! A ver como os lo explico: cuando dejé a Jaime volví a Cáledon y me presenté ante la Ejecutiva Nacional del CC. Verónica era una de sus miembros, junto precisamente a los que ahora tengo que buscar. 
- ¿Acudías para disculparte por haber seguido a Jaime? - preguntó Bruno. 
- ¿Disculparme? No. Tenía que seguir a Jaime. De eso no tengo ninguna duda, pero después de la guerra… No sé... Estaba rota, desorientada… tenía claro que lo que entonces hacía Jaime iniciando una guerra civil no tenía ningún sentido… Pensé, ingenua de mí, que me ayudarían, que hablar con ellos me daría una perspectiva, un sentido a lo que estaba sucediendo, a lo que había pasado, a lo que pasaría entonces... 

Y dándole vueltas a todo eso me acordé de la libreta que me había entregado Bella. Era la última libreta de actas del la Ejecutiva Nacional del Comité Central. En ella aparecía mi comparecencia ante ellos, me había explicado la hermana pequeña de las gemelas. Ignoré a mis compañeros y busqué el texto, era la última anotación de la libreta. Verónica, gran aficionada a los papeles viejos, se enfadaría y rabiaría, al darse cuenta de su ausencia. 

Ese pensamiento me gustó.