Relatos de Jjojismos

· La última bolchevique (concluido), una mujer regresa del exilio y se encuentra con un país devastado por la guerra. Perseguida, deberá aliarse con los compañeros que la traicionaron para luchar por su supervivencia.
· Una nueva historia (en proceso), 1913, han asesinado al hijo de un importante empresario, el detective Jhan, un troglo, no cree que el sospechoso detenido, un trabajador de oficinas mamón, sea el verdadero asesino.
· Jaime (en proceso), la secuela de La última bolchevique. Bella, colaboradora de los nuevos bolcheviques se lanza a la búsqueda del a la par odiado y amado Jaime para evitar una nueva guerra.
· La muerte de Ishtar (en proceso), nos situamos a finales del siglo IV, principios del V. La nueva religión cristiana se abre paso frente a las antiguas creencias paganas. Dos mundos chocan y luchan entre intrigas, persecuciones y aventuras.

viernes, 4 de abril de 2014

La Muerte de Ishtar. Capítulo 1.3

A Helena no le convencían las explicaciones de la Abadesa, pero ella no era nadie para contradecirla. 

Era mujer desde hacía muy poco tiempo y junto a la primera sangre habían venido los votos que entregaban su virginidad a Cristo. La túnica azul que ahora cubría su cuerpo no podía ocultar del todo su figura juvenil, aunque fuera del monasterio se cubriera con una capa oscura y tapara su cabello con un pañuelo blanco. 

Pero Helena se notaba diferente. No sólo por su nombre heleno, impropio de una virgen cristiana. O sus rasgos arameos, la piel de color aceituna, ojos grandes y oscuros y cabello azabache. Tenía una extraño tatuaje con la forma de una estrella de ocho puntas en su hombro izquierdo, casi rozando su corazón. Lo tenía desde siempre y nadie le daba una explicación satisfactoria de su origen. La Abadesa decía que era una marca producida por el pecado de sus progenitores que osaron abandonarla de niña en el monasterio.

"El pecado siempre te rondará hermana", le decía como para atemorizarla. "Sólo entre estos muros estarás a salvo de ti misma. Nunca serás como el resto de tus hermanas y por eso tienes que redoblar la guardia contra Satanás. Sólo rezo para que tu origen oscuro no mancille la virtud de este monasterio y nos arrastre a la perdición".

- ¿Soy la culpable de que los paganos nos ataquen una y otra vez y no quieran escuchar la palabra de Cristo? - le preguntó a la Abadesa después del incendio del monasterio y la ejecución de los campesinos.
- Podría ser, hija mía - le respondió la Abadesa -. La furia con la que los paganos se agarran a sus falsos ídolos puede estar alimentada por tu sangre corrompida. Pero la culpa no es sólo tuya. 

La Abadesa sabía que los campesinos detestaban el monasterio porque reivindicaban las cavernas que ahora se ocultaban bajo el suelo por donde ellas pisaban. ¿Era casualidad que los restos mortales de Santa Tomasa descansaran en una cueva sagrada de los paganos? Desde luego que no. Era un mandato divino. Era una responsabilidad que recaía sobre sus espaldas. Desde aquella noche... No quiso seguir pensando en ello.

Miró a Helena de arriba a abajo. Era injusta con ella. La niña había luchado toda su vida contra su origen. Siempre estaba segura de que aquella noche había tomado la decisión correcta.