Relatos de Jjojismos

· La última bolchevique (concluido), una mujer regresa del exilio y se encuentra con un país devastado por la guerra. Perseguida, deberá aliarse con los compañeros que la traicionaron para luchar por su supervivencia.
· Una nueva historia (en proceso), 1913, han asesinado al hijo de un importante empresario, el detective Jhan, un troglo, no cree que el sospechoso detenido, un trabajador de oficinas mamón, sea el verdadero asesino.
· Jaime (en proceso), la secuela de La última bolchevique. Bella, colaboradora de los nuevos bolcheviques se lanza a la búsqueda del a la par odiado y amado Jaime para evitar una nueva guerra.
· La muerte de Ishtar (en proceso), nos situamos a finales del siglo IV, principios del V. La nueva religión cristiana se abre paso frente a las antiguas creencias paganas. Dos mundos chocan y luchan entre intrigas, persecuciones y aventuras.

lunes, 3 de marzo de 2014

Jaime. El obrero 1.3.

Llegaron tarde al trabajo, pero ese día fue algo generalizado. Hasta los jefes y encargados estaban impactados por el inicio de la guerra. Se trabajó poco y se habló mucho. Todos estaban de acuerdo en que la guerra no traería nada bueno, pero por lo demás las opiniones eran encontradas. Nadie apoyaba abiertamente a los fascistas, claro está, aunque entre los trabajadores había la sospecha, bastante fundamentada de que a alguno de los encargados no les importaría que la guerra se llevara por delante a la República.

Acabada la jornada laboral en el bar el tema también era la guerra. Cerveza tras cerveza, ahora el alcohol ayudaba a que los trabajadores hablaran más abiertamente. 

- Fusta - el apodo de un encargado que ahora no estaba delante - es un fascista declarado.
- Sí, pero se ha quedado callado el muy cabrón.
- Les haremos pagar por lo de Vancouver. 
- ¡Vamos! seguro que los dueños de Cia+Fia están detrás de la guerra.
- Los bolcheviques aún no se han posicionado.
- La guerra será una desgracia.
- ¿No querrás que nos rindamos?

Martillo no las tenía todas consigo. Estaba en edad para ser llamado a filas. No quería ir a la guerra.

- Si me llaman, no me podre escaquear.
- Eres un cobarde Martillo. Eres fácil de puños salvo cuando hay que pelear de verdad - le respondió malhumorado otro trabajador.
- Normal que tenga miedo, subnormal - gritó otro -. El irá a morir al matadero, pero tú te quedarás en casa hablando de Revolución.

No llegaron a los puños por poco. Entre Nick y otros dos trabajadores lograron separarles.

Convencidos de que el nivel etílico y el miedo que todos sentían -aunque ocultaban- ya no traerían nada bueno, optaron por irse cada uno a su casa.