Relatos de Jjojismos

· La última bolchevique (concluido), una mujer regresa del exilio y se encuentra con un país devastado por la guerra. Perseguida, deberá aliarse con los compañeros que la traicionaron para luchar por su supervivencia.
· Una nueva historia (en proceso), 1913, han asesinado al hijo de un importante empresario, el detective Jhan, un troglo, no cree que el sospechoso detenido, un trabajador de oficinas mamón, sea el verdadero asesino.
· Jaime (en proceso), la secuela de La última bolchevique. Bella, colaboradora de los nuevos bolcheviques se lanza a la búsqueda del a la par odiado y amado Jaime para evitar una nueva guerra.
· La muerte de Ishtar (en proceso), nos situamos a finales del siglo IV, principios del V. La nueva religión cristiana se abre paso frente a las antiguas creencias paganas. Dos mundos chocan y luchan entre intrigas, persecuciones y aventuras.

viernes, 30 de mayo de 2014

Jaime. El obrero 4.2

- ¡Mierda que hacemos!

Allí estaban los tres agazapados, sin saber cómo reaccionar. Ahí fue donde por segunda vez, Nick se lo hizo encima. No fue el único. Eso no importaba. Lo único que importaba era salir de allí con vida.

- ¡Usa la radio! - le dijo Fred a Alan.
- Me oirían los fascistas, este trasto es una mierda. Vámonos de aquí.
- ¿Y ese niño que se oye? No podemos dejarlo aquí.
- ¡Joder, joder! Echa una ojeada, tú eres muy rápido.
- Échala tú, tú eres muy listo.
- Ya veo tu preocupación por el niño.
- Ya veo la tuya.
- Iré yo.
Nick fue el primero en sorprenderse. Durante la instrucción no había destacado. Apenas tenía amigos en la milicia. Era reservado, más bien tímido. Era la primera frase que decía desde que habían salido de la base.

- ¿Qué cojones dices? 

Alan estaba perplejo y le parecía más razonable que fuera Fred. Al fin y al cabo había sido su idea.

- Iré yo.
- Te cubrimos - Se apresuró a decir Fred.

¿Por qué se ofreció para algo así? Ni el mismo lo sabía. Y no era porque tuviera ganas de morir, ni era porque estaba harto de escuchar a sus dos compañeros. Simplemente dio un paso al frente. No se arrepentía aunque se mentalizó de que probablemente moriría.

Nick asomó la cabeza lentamente y miró detrás del muro ruinoso que les protegía. Vio el cráter que antes había sido Rodenforg. Corrió hasta otro muro desde donde pensaba que podía tener mejor perspectiva. Volvió a asomar la cabeza. Desde ahí no veía nada. Escuchaba el llanto de un niño pero ya no oía las voces extranjeras. Tenía que tener cuidado, habría más explosivos como la que había acabado con Rodenforg. Para ir a otro muro debía atravesar un claro sospechoso. Cogió una piedra y la lanzó sobre el claro. No pasó nada. Corrió hasta el otro muro y entonces los vio.

Eran tres soldados fascistas. Pero no iban hacia el niño. Iban hacia la posición de Alan y Fred. Les habían descubierto. Se giró hacia ellos, les hizo una seña pero no le miraban. Tenía que haber gritado. Tenía que haberles advertido a gritos, aunque eso supusiera revelar su posición. Pero no salió nada de su garganta. Se quedó mudo, mudo y pasivo cuando instantes después comprobó como los fascistas eran implacables. Una ráfaga automática y Alan y Fred pasaron a la historia.

Y entonces sí gritó. Gritó y salió corriendo hacia los fascistas disparando su fusil como un loco. Los mató. Era la primera vez que mataba a nadie. Pero no había evitado que sus dos compañeros también murieran. Arrojó su fusil al suelo. Ni siquiera comprobó los cinco cadáveres.

Sólo el llanto del niño le despertó de su estado de shock. Corrió al origen del llanto y descubrió en un puesto fascista, ahora abandonado, una muñeca que imitaba el llanto de un niño.