5. EL TARTAMUDO
5.1
Conviene
que para entender cómo llegamos a aquella situación, cuente lo que estaba pasando
a mí alrededor mientras yo continuaba en la fiesta:
Roger
y Víctor nos esperaban en la colina que el primero había preparado para ser una
especie de campamento base. Lo había organizado todo con esmero: aparte del
equipo de vigilancia e informático había llevado una tienda de campaña para que
desde lejos pareciera el emplazamiento de unos excursionistas. También
abundante café, comida y agua, mantas, linternas... Nuestra furgoneta estaba
aparcada y escondida tras unos matorrales por si la misión debía abortarse y teníamos
que huir. La colina estaba apartada de la carretera que conducía a la mansión,
pero eso no evitaba que tuviera fácil acceso. Allí pasaron los dos la noche, monitorizando
nuestro coche mientras nos acercábamos a nuestro destino. Cuando entramos se
limitaron a esperar, atentos de que en los alrededores no sucediera nada fuera
de lo normal.

